Cuántos días sin contar nada! no será porque no ha pasado nada...
Empiezo por contar que tuve un microaborto, que lo pasé mal, pero no tanto como pensaba. Supongo que hace tan poco de "la gran pérdida" que lo he minimizado. O es que cuando escribo quiero transmitir paz donde no la hay. No sé, pero cuando me leo y trato de imaginar que es otra persona, a veces siento como si fuera fría, demasiado dura e insensible. Me da un poco de rabia, porque no es así como lo siento. Lo cierto es que dentro de mi presentía que no iba a ir bien y eso me ha ayudado a digerirlo.
Finalmente, me decidí por comenzar el tratamiento con Omifín de nuevo. No porque sienta la desesperación de antes por embarazarme, sino porque veo que seguramente sea lo mejor para mirar hacia adelante. Me hace relativa ilusión, porque por un lado es un sueño tan hermoso..., pero por otro lado, me da tanto miedo exponerme que no dejo de pensar en el momento en que vuelva a sentir la más mínima molestia. Es eso estar preparada? No lo sé, sinceramente, pero entonces no sé cuándo dejaré de sentirme así para reanudar mi vida en todos los sentidos.
Así que nos hemos lanzado y ya he ovulado. Contra todo pronóstico, este ciclo ha sido normal, como si nada hubiera sucedido. Ahora la suerte está echada y quedan dos semanas por delante de intentar no pensar y de tomarme la progesterona por si acaso. Fe? la justa, para qué engañarnos. No tengo ganas de pasarme los ciclos como en una ruleta, girando alrededor de un mismo eje. Eso no fue vida y no quiero que vuelvan a pasar los meses sin que haya hecho nada más que pensar en ver un positivo. Tengo seis oportunidades con Omifín, si no lo consigo así, ya pensaremos lo que hacer, pero no antes. Quiero hacer más cosas y darle a Xavi una estabilidad emocional, no una madre que cambie de humor según el color de una tira reactiva.
No puedo dejar de pensar en Joel y desear que allá donde esté nos ilumine y encontremos el camino hacia la felicidad.
jueves, 22 de abril de 2010
martes, 6 de abril de 2010
6 de abril de 2010
Sinceramente, no sé muy bien cómo empezar, ni tan siquiera lo que voy a escribir. Pero eso sí, siento que lo necesito, aunque no tenga demasiado sentido.
Estoy decepcionada, porque realmente pensaba que el cielo tenía una deuda conmigo y que en esta ocasión me la iba a pagar. No pensaba de ninguna forma que eso me resarciera de lo ocurrido, porque a mi hijo nada ni nadie me lo va a devolver ya. Sin embargo, el hecho de recuperar mi sueño era una forma de volverme a reconciliar con la naturaleza, una forma de creer de nuevo en una justicia, fuere como fuere.
Y aquí estoy, con la moral por los suelos, sangrando muchísimo y con la incertidumbre de lo que haré a partir de ahora.
El médico me ha dicho que ha sido un aborto ovular, lo que la mayoría entendemos por un microaborto o aborto químico. En esta ocasión ha estado muy cerca de la semana 5 de embarazo, que es el límite a partir del cual se le considera un aborto convencional. Según él, no tengo que hacer absolutamente nada y, si quiero, puedo seguir con la búsqueda. No obstante, me ha advertido de que este próximo ciclo puede ser irregular y que no tengo muchas posibilidades de lograrlo.
Qué voy a hacer?? ni idea. No tengo ganas de pensarlo hoy. David se ha venido un poco abajo al verme a mi tan abatida. Me he llegado a plantear si no sería mejor dejarlo ya y empezar a ser feliz con lo que tengo. La resignación nunca ha sido mi consigna, pero llega un momento en que parece la mejor opción.
Merece la pena seguir luchando por una meta que se mueve y se aleja tan a menudo? Ojalá tuviera la respuesta, ojalá mañana me despierte con la misma decisión que siempre he mostrado ante las adversidades, ojalá desaparezcan las nubes negras del horizonte y pueda sonreir de nuevo.
Estoy decepcionada, porque realmente pensaba que el cielo tenía una deuda conmigo y que en esta ocasión me la iba a pagar. No pensaba de ninguna forma que eso me resarciera de lo ocurrido, porque a mi hijo nada ni nadie me lo va a devolver ya. Sin embargo, el hecho de recuperar mi sueño era una forma de volverme a reconciliar con la naturaleza, una forma de creer de nuevo en una justicia, fuere como fuere.
Y aquí estoy, con la moral por los suelos, sangrando muchísimo y con la incertidumbre de lo que haré a partir de ahora.
El médico me ha dicho que ha sido un aborto ovular, lo que la mayoría entendemos por un microaborto o aborto químico. En esta ocasión ha estado muy cerca de la semana 5 de embarazo, que es el límite a partir del cual se le considera un aborto convencional. Según él, no tengo que hacer absolutamente nada y, si quiero, puedo seguir con la búsqueda. No obstante, me ha advertido de que este próximo ciclo puede ser irregular y que no tengo muchas posibilidades de lograrlo.
Qué voy a hacer?? ni idea. No tengo ganas de pensarlo hoy. David se ha venido un poco abajo al verme a mi tan abatida. Me he llegado a plantear si no sería mejor dejarlo ya y empezar a ser feliz con lo que tengo. La resignación nunca ha sido mi consigna, pero llega un momento en que parece la mejor opción.
Merece la pena seguir luchando por una meta que se mueve y se aleja tan a menudo? Ojalá tuviera la respuesta, ojalá mañana me despierte con la misma decisión que siempre he mostrado ante las adversidades, ojalá desaparezcan las nubes negras del horizonte y pueda sonreir de nuevo.
lunes, 5 de abril de 2010
5 de abril de 2010
Se acabó, de nuevo a empezar...
Hace un rato, tras unos días de pequeñas manchitas al limpiarme, he empezado a manchar de regla. La diferencia es que me duele, física y emocionalmente. Ya era lo que faltaba: un microaborto.
No tengo muchas ganas de hablar, ni de escribir, ni de absolutamente nada. Me da la sensación de que nunca va a salir el sol. No puedo evitar sentirme mal cuando veo la cara de desilusión de David. Necesito hacerle feliz de una vez. Es tan bueno, tan especial, que no merece sufrir tanto.
Por mi parte, después de la marcha de Joel, es difícil comparar cualquier otra situación. Me siento peor por mi gente que por mi misma. Odio sentir fuerza en este momento, cuando lo único que quiero es dejarme caer y dejar de desear algo que no parece ser para mi.
Hace un rato, tras unos días de pequeñas manchitas al limpiarme, he empezado a manchar de regla. La diferencia es que me duele, física y emocionalmente. Ya era lo que faltaba: un microaborto.
No tengo muchas ganas de hablar, ni de escribir, ni de absolutamente nada. Me da la sensación de que nunca va a salir el sol. No puedo evitar sentirme mal cuando veo la cara de desilusión de David. Necesito hacerle feliz de una vez. Es tan bueno, tan especial, que no merece sufrir tanto.
Por mi parte, después de la marcha de Joel, es difícil comparar cualquier otra situación. Me siento peor por mi gente que por mi misma. Odio sentir fuerza en este momento, cuando lo único que quiero es dejarme caer y dejar de desear algo que no parece ser para mi.
viernes, 2 de abril de 2010
2 de abril de 2010
Después de darle muchas vueltas al tema y arrepentirme un millón de veces tras escribir, he decidido hacerlo. En esta vida no se puede huir y, el solo hecho de intentarlo, nos hace infelices a la larga.
No sé si vengo a pedirte perdón, a darte las gracias o, simplemente, a desahogarme. Sí, mi niño, de nuevo hemos visto el positivo en un test de embarazo. Si somos felices? es difícil definir este sentimiento, porque ya no somos los mismos, ni la situación es la misma. Pero puedo decir que a ratos es una sensación agradable y tierna que me recuerda a ti y en otras ocasiones me invade el miedo y la desesperación. Los recuerdos de lo acontecido están muy frescos en mi mente y, aunque siento una fuerza enorme, las voces interiores me hablan de lo malo.
Ha sido realmente una sorpresa. El martes 30 de marzo habíamos estado en la consulta de Enrique Lebrero y me había dicho que todo estaba perfecto y que adelante. Es más, me recetó Omifín para ir sobre seguro (esta vez una sola pastilla) y progesterona para reforzar mi fase lutea, que es apenas de 11 días. Salí contenta, pensando que en nada podríamos empezar a buscar. Sin embargo, estando ya sola por la tarde, tuve el presentimiento de que estaba embarazada. Y me hice un test. El positivo se hizo esperar un poco, pero es que ni siquiera era mi día de regla.
Esta vez no salté de alegría, ni me puse nerviosa... Lloré, por ti, porque sentí que pudieras pensar que es una forma de olvidarte o de sustituirte. Eso no ocurrirá jamás, porque lo que pasó aquel 21 de octubre fue lo más doloroso de toda mi vida y tu imagen siempre vivirá en mi.
Papá se emocionó tanto... Vi la felicidad en su rostro y me sentí orgullosa de ser yo quien se la daba. No dejábamos de decir que era una regalo que nos hacías desde el cielo. Es bonito pensar así. Yo a cambio te regalo un amor para siempre, hijo mío.
Desgraciadamente, no siempre las cosas que uno se merece salen bien. Las pocas personas que saben que estoy embarazada nos dicen que lo merecemos, que ya está bien de que nos salgan las cosas mal... Pero lo cierto es que siento como si no funcionara, como si fuera a perderlo. Apenas un hilillo de sangre ha sido capaz de empañar este momento.
Ahora no quiero desear, ni pensar, ni tan siquiera sentir. Me gustaria desconectarme por unos días y saber de una vez que todo va a ir bien o mal. Lo asumiré, sea cual sea la sentencia. Y lucharé, como siempre lo he hecho, por nuestro sueño.
No sé si vengo a pedirte perdón, a darte las gracias o, simplemente, a desahogarme. Sí, mi niño, de nuevo hemos visto el positivo en un test de embarazo. Si somos felices? es difícil definir este sentimiento, porque ya no somos los mismos, ni la situación es la misma. Pero puedo decir que a ratos es una sensación agradable y tierna que me recuerda a ti y en otras ocasiones me invade el miedo y la desesperación. Los recuerdos de lo acontecido están muy frescos en mi mente y, aunque siento una fuerza enorme, las voces interiores me hablan de lo malo.
Ha sido realmente una sorpresa. El martes 30 de marzo habíamos estado en la consulta de Enrique Lebrero y me había dicho que todo estaba perfecto y que adelante. Es más, me recetó Omifín para ir sobre seguro (esta vez una sola pastilla) y progesterona para reforzar mi fase lutea, que es apenas de 11 días. Salí contenta, pensando que en nada podríamos empezar a buscar. Sin embargo, estando ya sola por la tarde, tuve el presentimiento de que estaba embarazada. Y me hice un test. El positivo se hizo esperar un poco, pero es que ni siquiera era mi día de regla.
Esta vez no salté de alegría, ni me puse nerviosa... Lloré, por ti, porque sentí que pudieras pensar que es una forma de olvidarte o de sustituirte. Eso no ocurrirá jamás, porque lo que pasó aquel 21 de octubre fue lo más doloroso de toda mi vida y tu imagen siempre vivirá en mi.
Papá se emocionó tanto... Vi la felicidad en su rostro y me sentí orgullosa de ser yo quien se la daba. No dejábamos de decir que era una regalo que nos hacías desde el cielo. Es bonito pensar así. Yo a cambio te regalo un amor para siempre, hijo mío.
Desgraciadamente, no siempre las cosas que uno se merece salen bien. Las pocas personas que saben que estoy embarazada nos dicen que lo merecemos, que ya está bien de que nos salgan las cosas mal... Pero lo cierto es que siento como si no funcionara, como si fuera a perderlo. Apenas un hilillo de sangre ha sido capaz de empañar este momento.
Ahora no quiero desear, ni pensar, ni tan siquiera sentir. Me gustaria desconectarme por unos días y saber de una vez que todo va a ir bien o mal. Lo asumiré, sea cual sea la sentencia. Y lucharé, como siempre lo he hecho, por nuestro sueño.
miércoles, 10 de marzo de 2010
10 de marzo de 2010
Aparté la cortina de mi habitación y miré el campo extendiéndose a través del cristal. Pensé en el millón de cosas que tenía y que me hacían feliz. Sonreí ante la visión del día en que nos casamos, el rostro de Xavi, los grandes momentos con mis seres queridos…. ¡En verdad era tan afortunada! Luego pensé en ti, en todo lo que me había perdido y en lo que estaría haciendo de haber tenido nuestra historia un final feliz. Imaginé la cuna justo en el lugar donde, de pie, observaba la fina lluvia de finales de invierno. Dolor. Visualicé el verano, cuando papá pintaba esa misma cuna con colores alegres. Nostalgia. Recordé tu carita de ángel. Amor.
Y cuanto más se nublaban mis ojos y la lluvia dejaba paso a la luz, las nubes se separaron y me dejaron ver un arco iris brillante. Pensé de nuevo en Xavi, en su preciosa sonrisa y en todo lo que siento cuando me abraza con fuerza. Vi el rostro de David cuando nos vimos por primera vez, subiendo las escaleras de la estación, los paseos de la mano por la Plaza de España y el Parque de María Luisa.
Fue entonces cuando me deslicé por aquel precioso tobogán multicolor surcando el cielo y dejando que el sol renaciente me abrigara. Sentí que estabas allí, en aquel placer inconmensurable, en las luces, en los colores, en el campo, en el invierno, en la primavera que viene, en el cristal a través del cual miro el mundo cuando todo parece perdido, en mi piel y en mis ojos ciegos. Yo estoy contigo y tú conmigo. Y siendo así, puedo volver a levantarme y ser feliz. Ésas son las cosas sencillas de la vida que no necesitan más explicación, pero que te bastan para entender lo complejo de la propia existencia.
Y cuanto más se nublaban mis ojos y la lluvia dejaba paso a la luz, las nubes se separaron y me dejaron ver un arco iris brillante. Pensé de nuevo en Xavi, en su preciosa sonrisa y en todo lo que siento cuando me abraza con fuerza. Vi el rostro de David cuando nos vimos por primera vez, subiendo las escaleras de la estación, los paseos de la mano por la Plaza de España y el Parque de María Luisa.
Fue entonces cuando me deslicé por aquel precioso tobogán multicolor surcando el cielo y dejando que el sol renaciente me abrigara. Sentí que estabas allí, en aquel placer inconmensurable, en las luces, en los colores, en el campo, en el invierno, en la primavera que viene, en el cristal a través del cual miro el mundo cuando todo parece perdido, en mi piel y en mis ojos ciegos. Yo estoy contigo y tú conmigo. Y siendo así, puedo volver a levantarme y ser feliz. Ésas son las cosas sencillas de la vida que no necesitan más explicación, pero que te bastan para entender lo complejo de la propia existencia.
martes, 9 de marzo de 2010
9 de marzo de 2010
La vida sigue y pasan los días mucho más rápido de lo que nunca esperé. En cierto sentido es un alivio, porque es como si los demás se relajaran al verme y así no tengo que sentirme mal por su expresión de pena. La única pena que quiero que sientan no es hacia mi, sino hacia ti, mi niño. Merecías tanto la pena que no puede ser de otra forma. Te imagino y sé que hubieras sido un niño dulce y cercano, muy de su mamá. Al contrario de lo que piensa la gente, estos pensamientos son agradables y me conducen a una nada llena de cosas muy difícil de explicar.
Finalmente aprendí a sobrellevar que no vas a volver, que ésta es nuestra dolorosa realidad y que con ella hemos de vivir. No me voy a engañar, esto duele y mucho. Sin embargo, el llegar a rehacer nuestras vidas pasa por tener muy claro que no hay vuelta atrás. Si hay un próximo embarazo, no serás tú, mi vida, por mucho que quiera pensar que algo de ti esté en tu hermano o hermana. No puedo esperar los mismos rasgos, el color de tu pelo, tus movimientos, tu expresión... Y debe y merece ser tan importante y deseado como tú lo has sido. Cuando suceda debo estar preparada al cien por cien para ser la madre que siempre he querido ser para vosotros.
Quizá la peor parte se la ha llevado Xavi, que ha vivido esta experiencia en una sombra extraña. Y es que es tan difícil decirle a un niño de cinco años cosas que ni una misma entiende... De lo que sí me siento muy orgullosa es del amor que he sabido transmitirle e inculcarle hacia ti y hacia la familia que formamos. Él sabe muy bien que tu partida es un tema doloroso para nosotros, de una forma que escapa a sus años, pero lo entiende y lo sufre a su manera. Cuánta personalidad en un cuerpecito tan pequeño... Cada día me sorprende con sus ideas y su peculiar forma de entender la vida.
Por otro lado, estan mis seres más queridos y cercanos, que creen que no deben hablar del tema. Es como si les quemara en las manos. Pero no se dan cuenta de que convertirte en un tabú es como si, además de lo sufrido, me pegaran una patada en el estómago. Para mi no estás muerto (incluso me cuesta escribir la palabra, como si fuera malsonante), para mi estás dentro de mi, como siempre, sólo que no en el útero, sino en el corazón, en el estrato más profundo de mi alma.
Sé que les debo entender a ellos también. Y ahogo mi pena aquí, a sabiendas de que es una carta a un cielo que puede no existir, pero aferrándome a él como si me fuera la vida en ello. Porque tú tienes que estar en algún sitio, uno precioso en el que nada te falte.
Por último quiero contarte que dentro de muy poco podremos volver a buscar el embarazo. Al principio era como una obsesión, un plazo que marcaba todos los días de mi vida. Luego se convirtió en una negación de mi realidad, un escape, un mundo paralelo al que escapar para no ver lo que me había pasado. Hasta hace bien poco, era como una fecha prohibida, una avalancha de remorodimientos, como si te traicionara. Y un enorme miedo al futuro, a tenerme que exponer de nuevo. Finalmente,he abierto los ojos y he visto que sólo me apetece dejarme llevar y ver día a día lo que pasa. No me siento presionada como antaño, ni siento que no puedo vivir sin ello. Ahora no me importan muchas de las cosas que antes eran tan imprescindibles Qué me importa el cómo? yo quiero que cuando suceda el nuevo milagro podamos sonreir y que tu hermano crezca sano y feliz en un mundo que también es el tuyo. Tengo mucho más amor de madre del que nunca imaginé, pero también mucha más paciencia.
Finalmente aprendí a sobrellevar que no vas a volver, que ésta es nuestra dolorosa realidad y que con ella hemos de vivir. No me voy a engañar, esto duele y mucho. Sin embargo, el llegar a rehacer nuestras vidas pasa por tener muy claro que no hay vuelta atrás. Si hay un próximo embarazo, no serás tú, mi vida, por mucho que quiera pensar que algo de ti esté en tu hermano o hermana. No puedo esperar los mismos rasgos, el color de tu pelo, tus movimientos, tu expresión... Y debe y merece ser tan importante y deseado como tú lo has sido. Cuando suceda debo estar preparada al cien por cien para ser la madre que siempre he querido ser para vosotros.
Quizá la peor parte se la ha llevado Xavi, que ha vivido esta experiencia en una sombra extraña. Y es que es tan difícil decirle a un niño de cinco años cosas que ni una misma entiende... De lo que sí me siento muy orgullosa es del amor que he sabido transmitirle e inculcarle hacia ti y hacia la familia que formamos. Él sabe muy bien que tu partida es un tema doloroso para nosotros, de una forma que escapa a sus años, pero lo entiende y lo sufre a su manera. Cuánta personalidad en un cuerpecito tan pequeño... Cada día me sorprende con sus ideas y su peculiar forma de entender la vida.
Por otro lado, estan mis seres más queridos y cercanos, que creen que no deben hablar del tema. Es como si les quemara en las manos. Pero no se dan cuenta de que convertirte en un tabú es como si, además de lo sufrido, me pegaran una patada en el estómago. Para mi no estás muerto (incluso me cuesta escribir la palabra, como si fuera malsonante), para mi estás dentro de mi, como siempre, sólo que no en el útero, sino en el corazón, en el estrato más profundo de mi alma.
Sé que les debo entender a ellos también. Y ahogo mi pena aquí, a sabiendas de que es una carta a un cielo que puede no existir, pero aferrándome a él como si me fuera la vida en ello. Porque tú tienes que estar en algún sitio, uno precioso en el que nada te falte.
Por último quiero contarte que dentro de muy poco podremos volver a buscar el embarazo. Al principio era como una obsesión, un plazo que marcaba todos los días de mi vida. Luego se convirtió en una negación de mi realidad, un escape, un mundo paralelo al que escapar para no ver lo que me había pasado. Hasta hace bien poco, era como una fecha prohibida, una avalancha de remorodimientos, como si te traicionara. Y un enorme miedo al futuro, a tenerme que exponer de nuevo. Finalmente,he abierto los ojos y he visto que sólo me apetece dejarme llevar y ver día a día lo que pasa. No me siento presionada como antaño, ni siento que no puedo vivir sin ello. Ahora no me importan muchas de las cosas que antes eran tan imprescindibles Qué me importa el cómo? yo quiero que cuando suceda el nuevo milagro podamos sonreir y que tu hermano crezca sano y feliz en un mundo que también es el tuyo. Tengo mucho más amor de madre del que nunca imaginé, pero también mucha más paciencia.
lunes, 8 de marzo de 2010
8 de marzo de 2010
Qué día tan extraño, tan gris y frío... Qué diferente de hace justo un año, cuando vimos las dos rayas en aquel test y nos convertiste en la familia más feliz del mundo. Cómo recuerdo todo: las caras de los tres, los comentarios en el foro, las felicitaciones, la alegria de nuestras familias, la comida de celebración, los buenos deseos... Fue un día especial y precioso, más que inolvidable Era el primer recuerdo contigo, el que nos haría borrar tantos meses de decepciones.
Todo esto es nuestro para siempre, a pesar de que no podamos tenerte. Ya no temo a la muerte, porque sé que me esperarás en las puertas del cielo y que estaremos juntos por siempre. Tú has marcado mi vida y le has dado otro sentido. Te doy las gracias por haber sido mío y por enseñarme tantas cosas, mi vida. No me arrepiento de nada, porque tu existencia ha sido una huella muy profunda que se ha grabado a fuego no sólo en mi útero, sino también en mi corazón y en lo que me resta de vida.
Quiero que sepas que en casa hablamos de ti como si estuvieras, que honramos tu memoria y que nunca permitiremos que caiga en el olvido tu recuerdo y todo el amor que nos hemos dado. El amor es tan hermoso y mágico que se puede dar de tantas formas distintas... Mi amor por ti y por Xavi es tan grande que no me cabe en el pecho. Allá donde estés cierra los ojos y siente la fuerza de mi alma encontrándose con la tuya, arropándote y siendo tu mamá, la que te cantaba antes de dormirse, la que te pensaba, la que te bordaba la ropa con hilos de amor, la que hubiera dado su vida por ti.
Desde hace un año y hasta el infinito, mi chiquitín etéreo, para siempre te amará tu madre.
Todo esto es nuestro para siempre, a pesar de que no podamos tenerte. Ya no temo a la muerte, porque sé que me esperarás en las puertas del cielo y que estaremos juntos por siempre. Tú has marcado mi vida y le has dado otro sentido. Te doy las gracias por haber sido mío y por enseñarme tantas cosas, mi vida. No me arrepiento de nada, porque tu existencia ha sido una huella muy profunda que se ha grabado a fuego no sólo en mi útero, sino también en mi corazón y en lo que me resta de vida.
Quiero que sepas que en casa hablamos de ti como si estuvieras, que honramos tu memoria y que nunca permitiremos que caiga en el olvido tu recuerdo y todo el amor que nos hemos dado. El amor es tan hermoso y mágico que se puede dar de tantas formas distintas... Mi amor por ti y por Xavi es tan grande que no me cabe en el pecho. Allá donde estés cierra los ojos y siente la fuerza de mi alma encontrándose con la tuya, arropándote y siendo tu mamá, la que te cantaba antes de dormirse, la que te pensaba, la que te bordaba la ropa con hilos de amor, la que hubiera dado su vida por ti.
Desde hace un año y hasta el infinito, mi chiquitín etéreo, para siempre te amará tu madre.
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