lunes, 16 de marzo de 2009

16 de marzo de 2009

Estos días no sabía muy bien qué contar y me he esperado a poder decir algo que luego merezca la pena recordar.

En cuanto a los síntomas, decir que sigo igual. Algún mareo, náuseas de vez en cuando, pero muy leves, molestias en el vientre... Vamos, nada que ver con el embarazo de tu hermanito, que a estas alturas ya me llevaba por la calle de la amargura con los vómitos jejeje. Eso sí, esta vez tengo los pechos hinchados y más grandes.

Como todavía no me lo creo, me he hecho otro test y ha sido increible lo rápido e intensamente que se ha marcado la segunda rayita. Soy tan feliz! De repente, se me ha pasado por la cabeza la nada despreciable idea de que no seas un granito de arroz, sino dos :O. Me ha hecho gracia el miedo en el cuerpo que se me ha metido. Y es que no pasan los días, tengo unas ganas de ver la primera eco y conocernos oficialmente...

El sábado me compré la primera prenda premamá por puro capricho. Sé de gente que cree que es una tontería tan pronto, etc, etc. Pero sabes qué? me da igual, porque me he ganado esta inmensa felicidad a golpe de sufrimiento y de meses de desesperación. Ahora toca lo bueno y voy a vivirlo con la misma intensidad con la que lloraba al digerir que nunca lo conseguiría. Y eso solamente lo entiende aquel que lo ha pasado.
Bueno, casi se me olvidaba ponerte la fotito:
A que es precioso? más bonito será cuando te luzca en él :D.

Papá, Xavi y yo salimos de paseo ayer, el tiempo estaba estupendo, con una temperatura muy agradable y un ambiente fallero que me recordó a la infancia, cuando no paraba en toda la semana y me lo pasaba de fábula con mis amigos.

Xavi iba montado en su bici de ruedines y papá y yo cogidos de la mano, como si entre nosotros no hubiera pasado el tiempo. Le miro y sigo viendo a mi gran amor, mi compañero, la persona que más me comprende del mundo y el apoyo más grande que he sentido en la vida. Hemos pasado tantas cosas para alcanzar este punto de borrachera emocional... Mientras paseábamos se alternaba una caricia, un beso, una palabra de amor y muchos sueños de futuro. Qué receta tan rica, verdad? Mi bichito, te espera un hogar muy feliz.

Ya estamos volcados en ti, en tus cositas, en tu ropita, en la habitación y en cómo queremos recibirte. Sí, a pesar del miedo, de este sentimiento de terror al dolor con el que crecemos y de las opiniones de los demás, te vamos a traer a este mundo con la fuerza de las entrañas, con la fortaleza que me ha dado saberte mío y con la intensidad de mi esencia mamífera. Y cuando al fin te reciba en mis brazos y sienta tu calor y tu olor íntimo e inconfundible, empezará una etapa nueva. Así de importante eres ya, sin importar el tamaño de tu cuerpecito.

Te quiero, mi vida.

Paty, 4+6