miércoles, 30 de diciembre de 2009

30 de diciembre de 2009 (2 meses y 9 días sin ti)

Acabo de llegar de mi cita con la psicóloga y creo que es el mejor momento de contar todo aquello que he sentido y que pienso, para que cuando lo relea o le pueda servir a alguien de ayuda, sea lo más aproximado a la realidad.

Esa vez no ha dejado entrar a David y creo sinceramente que ha sido un acierto, porque mi instinto de protección hacia él y hacia los míos hace que me bloquee y que las sesiones no me sirvan de nada.

Ella cree que tengo los suficientes recursos para salir de esta, cosa que todos parecen pensar menos yo, claro. Sin embargo, es necesario que esté preparada para dejar que eso ocurra. El respeto y el sentimiento de abandono siguen latiendo muy fuerte en mi y hacen que cualquier sensación de bienestar se convierta en un ataque de culpabilidad. Esto sumado a la etapa de rabia y enfado tremendo con el mundo en general, conmigo misma y con el mismo destino, hace que tenga rachas de altibajos tremendas y que parezca imposible remontar.

Aparte de lo que me ha dicho mi psicóloga, es cierto que siento un intenso luto y que nada parece satisfacer mi ánsia de darte algo, ya que mi vida no pude. Pero me quedo con la idea de que siempre estarás en mi, porque he sido tu único hogar en este mundo loco y lleno de injusticias. Si algo malo te aguardaba, me alegro de ser yo el único recuerdo que tengas allá donde estés de esta vida que, aparentemente, tan frágil puede llegar a ser.

Sigo contigo, vida mía.

martes, 29 de diciembre de 2009

29 de diciembre de 2009 (2 meses y 8 días sin ti)

Hoy vengo a decir que llevo un par de días mejor. He ocupado tanto mi mente que parece como si los problemas empequeñecieran por momentos. Las noches son otra cosa, porque no dejo de soñarte. Pero no sueño cosas malas, o al menos no aparentemente malas. Anoche, por ejemplo, soñé que te devolvían a mi y yo, como si fuera la cosa más normal del mundo, me sacaba el pecho y te lo daba. Recuerdo incluso la sensación y cómo todo ocurría con total naturalidad. En el sueño era tan feliz... Al despertar y descubrir que las cosas son como son, qué decir? Me he levantado, me he puesto a ordenar la ropa, a fregar, a trabajar, a cocinar...

El tiempo va pasando, más lentamente ahora que nunca, pero va pasando y quiero pensar que a nuestro favor. Aún conservo la mayor parte del recuerdo de tu rostro, supongo que para llevarle la contraria a la psicóloga.

Mi mejor psicóloga en este momento es mi hermana. Si ella supiera cuánto me ayuda y lo protegida que me siento a su lado. Es como si fuera la única capaz de entenderme sin más, sin compasiones, ni nada más que la empatía de otra madre que, afortunadamente, tiene a sus dos hijos sanos en casa pero sabe valorar lo que supone no tenerlos. Por muchas veces que le doy las gracias, nunca lo haré lo suficiente para sentir que ella se da cuenta de lo mucho que la quiero.

La parte festiva de estas fechas se va acabando, al menos en nuestro entorno. La Nochevieja no va a ser nada en nuestra casa, porque sin ti no tengo nada que celebrar. Muchos se enfadan porque, en lugar de decir eso, quieren que dé gracias por haber sobrevivido. Puedo decir que, hoy por hoy, prefiero haber sobrevivido. Por mi, por mi familia, sobre todo por mi Xavi... Pero no siempre es lo que siento, porque si importante es tu hermano, importante eras y sigues siendo tú. Sin embargo, si de algo me ha servido este tiempo de etapas, de dolor, de resignación y de altibajos, es a darme cuenta de que éste es aún mi sitio y que las puertas del paraiso que te alberga y en el que espero seas feliz, no están abiertas para mi.

Por otro lado, aún me siento un poco débil. Si toda la energía interior que siento para evadirme de la realidad la pudiera emplear en hacer cosas físicas... De momento, y sin ánimo de gafar la situación (que para que las cosas me salgan mal siempre estoy apunto), mis ovarios parecen funcionar. Llevo dos meses sin ti y dos ciclos normales. Espero que los tres ciclos completos que restan para lograr mi semáforo en verde sean igual o mejores. Lo único que marcha un poco regulín es que mancho muchísimo, como nunca en toda mi vida adulta. Parece ser que es normal, pero el miedo a la sangre me deja a veces de muy mal humor. La sangre te llevó de mi lado y le tengo un pánico irracional.

Quizá mañana venga a contar que voy llorando por los rincones, sobre todo por la visita a la psicóloga, pero al menos hoy vengo a decirte que, además de echarte enormemente de menos, tengo ganas de tirar para adelante y que el peso que llevo en el pecho desde que te fuiste se vaya convirtiendo en un conjunto de bonitos recuerdos de aquello que nos unió. Sé que la pena seguirá conmigo cada día de mi vida, pero si me concentro y recuerdo como eras dentro de mi, puedo conseguir que el dolor sea pena y la pena anhelo de lo que nunca podrá ser. Espero poder daros un hermano a Xavi y a ti pronto, para poder volver a sentir lo maravilloso que es tener a un ser perfecto dentro. Y nadie será como tú, así como sabía que tú no eras ni de lejos igual a Xavi. La gente habla de sustituir, pero no saben que una madre sabe quién es su hijo incluso cuando aún no ha nacido. Tu hermano era un bebé que respondía a cualquier estimulo exterior, a veces con fuerza, a veces con suavidad. Parecía que estaba en todas partes a la vez y que tenía que compartir la experiencia con todos. Y tú. mi ángel, eras tan mío... Reaccionabas a mis caricias y a mi propio pensamiento. Ha sido un embarazo personal entre tú y yo, tal como empezó y acabó tu vida: dentro de mi. Cuánta personalidad hay en cada bebé...

Buenas noches, mi niño, que la música del cielo te acune con todo el amor que mamá te manda desde aquí, bien cerca. Te quiero.

sábado, 26 de diciembre de 2009

26 de diciembre de 2009 (2 meses y 5 días sin ti)

Hola, mi chiquitín

Estas fiestas han sido duras, para qué engañarnos. Nunca desaparece la sensación de que ibas a ser el personaje principal de nuestro Belén y que tu ausencia nos ha dejado sin el sentido de la Navidad. No estabas y eso era lo único que nadie pronunció pero que todos teníamos en nuestras mentes y en nuestros corazones.

Comprar los regalos para tu hermano fue como si la daga que tengo clavada en el corazón se fuera hundiendo más y más hasta alcanzar el centro. La ilusión se me apagaba lentamente y salía a flote aquello que no tenía. Me dio tanta pena no poder comprar tus regalos y sentirme a rebosar de felicidad cuando Xavi te los abriera... Por qué no se acaba de una vez este infierno? quédate conmigo, hijo mío, y haz que sigan en mi los recuerdos hermosos de nuestra unión.

Tanto en la cena de Nochebuena, en que nos quedamos los tres en casa, como en la comida de Navidad en casa de los iaios, puse una velita lila (simboliza al ausente y es protectora de la familia) y un capullito de rosa blanca, que me recuerda a la ternura nivea de tu rostro. He sentido que estabas conmigo en cada instante y de forma incondicional.

La vida nos ha puesto a prueba, pero vendrán tiempos mejores, en que el dolor se convierta en pena y deje que nuestras mentes sublimen el pasado y podamos quedarnos con lo mejor de ti. En eso soy realmente afortunada, porque he sido espectadora de honor y coprotagonista en nuestra historia de amor. Ese amor fue, es y siempre será tuyo, aunque tengamos la suerte de volver a ser padres.

Xavi, si algún día lees este blog, quiero que sepas que tú, mi primer capítulo de vida, eres lo que me lleva adelante, junto a tu padre y tu tía Ana, cuando el mundo me vence y me aplasta. Cada hermano que tengas, incluido nuestro Joel, será un capítulo independiente que merezca su espacio, como tú lo mereces y por lo que siempre te menciono. Porque te amo y porque me da pena si la inexperiencia nos dejó en el tintero cosas que hacer y palabras que pronunciar. Muacks

viernes, 18 de diciembre de 2009

18 de diciembre de 2009 (58 días sin ti)

Dentro de este remolino de emociones que me lleva hacia adelante sin remisión, vengo a contarte que a pesar de la excusa del frío y del mal humor que me posee en tantas ocasiones, me he quedado en casa y he afrontado que este es el destino que me ha tocado vivir, que debo mantener el calor del hogar por los tres y que Xavi merece ver a su madre cuando sale del cole, esperando con la misma sonrisa que las demás madres. Eso sí, yo soy un poquito diferente, porque tengo además un ángel.

Te pido que si me ves desde el cielo, o si fuera cierto que estás a mi lado velando por nosotros, que entiendas que debo hacerlo y que el hecho de que no siga en esta espiral de llanto en los rincones y homenajes invisibles a ti, para mi sigues siendo importantísimo y, junto con Xavi, lo que más amo en la vida. Y me tendré que resignar a no verte y a no tener más recuerdo que el de tu rostro en paz. Algún día, cuando nos reunamos, te daré todos los besos que no te he podido dar y te diré todas esas palabras que ahora pronuncio en mi interior y que son sólo para ti.

Y todavía hay gente que cree que lo superaré porque no te conocía... Qué estupidez! si te he tenido dentro, te he sentido, me has respondido, te he acariciado en todas las formas de amor que una madre puede darle a su bebé... No me importa lo que piensen, pero te amaré cada día más, de una forma positiva, humana en ocasiones e irracional en otras, pero siempre con la misma intensidad. Sabrás donde quiera que estés que hay para ti mucho amor y que, al menos tu madre, jamás te olvidará.

Por otro lado, vengo también a contarte que en abril podremos intentar un nuevo embarazo. Me embargan varios sentimientos al respecto. Por un lado, siento como si te traicionara, como si esto pudiese parecer una forma de sustituirte. Y, aunque sé que no es cierto, es como si te sintiera a mi lado y como si sintiera tu dolor. No lo temas, mi vida, que tus hermanos serán únicos, como tú lo eres y siempre serás.

Por otro lado, siento una enorme ilusión por tener la oportunidad de intentarlo de nuevo, porque dentro de la desgracia de lo ocurrido, no perdí la facultad de ser madre. Y no sabes cuánto necesito llenar el vacío que quedó en mis brazos... Sé que sabré el instante en que esté preparada cuando imagine el momento y no le ponga tu cara al bebé que sostenga en mi regazo. Pero estoy segura de que lo lograré, por mi y por nuestra familia, que tanto necesita una alegría que nos robaron hace casi dos meses. Xavi me lo pide algunas veces de forma tímida, de esa forma que le hace diferente del resto y que hace que le ame con todo mi corazón. Siempre te esperará, lo sé. Merece tener todas esas cosas que le contaba mientras acariciábamos el vientre que te albergaba. Y papá, que centra su recuperación personal en soplarle al tiempo y que abril llegue para que se cumpla la justicia poética y en el mes en que todo comenzó, pueda llegarnos la alegría de dar vida.

Por último, vengo a pedirte dos cosas. La primera es que cuides por favor de nosotros en ese sentido, que nos protejas de esa sensación no tan lejana de frustración ante los meses infructuosos, el tiempo pasando lentamente y los negativos sucediéndose con crueldad. Y la segunda, que cuando de nuevo el positivo se pinte en un test, llegue el día en que tengamos en nuestros brazos a tu hermano sano y feliz. Ojalá una parte de esa criaturita en la que soñamos con timidez y una pizca de culpabilidad sea una parte de ti que vuelve a mi por amor.

Si no escribo más antes de que acabe el año, quiero enviarte un beso enorme y desear que en 2010 la vida nos devuelva ese pedacito de ti. Te quiero, amor.

lunes, 14 de diciembre de 2009

14 de diciembre de 2009 (55 días sin ti)

Hace días que no escribo nada tan sólo por no repetirme y dar la sensación de que me he quedado trabada en mi ensimismamiento. Diga lo que diga, de momento, no va a ser una diatriba feliz ni nada que se le pueda parecer. No hay alegría, ni Navidad, ni fiesta, ni ganas en mi casa. Y es curioso, porque siempre ha sido una celebración que me ha emocionado y que he esperado con ánsia. Hace menos de dos meses pensaba en estas mismas fechas de una forma tan distinta... Te imaginaba chiquitito y arropadito en mis brazos, en mi pecho, en nuestras vidas... Hablé tantas veces del árbol y de los regalitos debajo. Xavi abriría los suyos y también los tuyos. Te íbamos a dar tanto amor, tanta tradición y tanto hogar...

A cambio, y para no entristecer a la iaia, iremos a la comida de Navidad en su casa y pondremos una vela lila en la mesa que les recuerde a los demás que hubo un ángel en mi vida que se fue al cielo. A mi no me hace falta que una vela me lo recuerde, porque tú eres una parte insustituible de mi, de mi cuerpo, de mi alma, de mi corazón y de toda mi vida. Por algún motivo viniste a mi y me hiciste feliz. Por otro motivo que jamás entenderé te fuiste sin darnos la oportunidad de tenerte. Pero estoy segura de que estás muy cerca y de que algún día volveremos a reunirnos para siempre. Cierro los ojos y veo tu carita, tan hermosa y en paz y siento dolor, intenso dolor, a la vez que la felicidad de haberte conocido por unos segundos. Ahora miro a tu hermano y te veo ahí reflejado, en su cara. Mi pobre Xavi te añora tanto también...

Gracias a él sonreimos, respiramos, vivimos, nos amamos... Porque sin ti la vida se hace muy cuesta arriba. No sabes lo doloroso que es ver a las demás madres de noviembre con sus preciosos bebés, hablando de lactancia, de malas noches, de pañales, de bibes... Me alegro tanto por ellas y me compadezco tanto de mi misma. Y realmente me siento mal por pensar en ello, porque me duela ver el cochecito que te compré con un bebé distinto, las barrigas de las demás y la felicidad por la que nosotros hemos luchado tanto.

Esperamos abril como una incógnita. No sé si tendré que volver a pasar por la pesadilla de la infertilidad, si tendré ganas de volver a empezar, si me habré recuperado de esta sensación de soledad y de que salir a la calle sola sea una auténtica tortura.

Paso a paso, primero superaremos la dichosa Navidad y pondremos caras de serenidad para que tu hermano tenga su ilusión, como merece. Vamos a hacer que no note que para nosotros no hay nada que celebrar y a seguir dándonos todo nuestro amor, porque nos hemos dado cuenta de que es la única forma de soportar esto, el uno con el otro.

Te amo, mi dulce ángel

martes, 24 de noviembre de 2009

24 de noviembre de 2009 (1 mes y 3 días)

Querido Joel,

hoy he vuelto al trabajo. Lo he tenido que hacer sin ganas, sin moral, sin poder pensar más allá de los siguientes minutos que se avecinaban... Pero lo he hecho, de la misma forma que voy afrontando esos pequeños pasos que para mi son auténticas montañas. He tenido que asumir la vuelta a casa, el sentarme en el mismo wc en que casi me desangro, el entrar en tu habitación y asumir que ahí te fuiste al cielo mientras yo era incapaz de hacer nada. Diossss, cuánto te quiero y cuánto me duele el solo hecho de escribir que te fuiste.

Y ahora toca aguantar con estoicidad las preguntas de la gente, las bienintencionadas y las que se te acercan por satisfacer su morbo (afortunadamente son los menos). Todos dicen lo entera que me ven, la fortaleza y la valentía que demuestro. JA! lo que he hecho ha sido aprenderme un guión y soltarlo sin pensar, porque es la única manera de poder contestar sin echarme a llorar.

Por primera vez en mi vida he sido incapaz de dejar a un lado mi vida personal para atender la profesional. Ni un solo instante he podido olvidar lo ocurrido. Incluso se me han empañado los ojos cuando en la reunión he mirado el asiento en el que me senté contigo dentro la última vez. Me he acordado de que aquel día no parabas de patearme y que yo no paraba de acariciarme el vientre imaginando lo poquito que quedaba para verte. Estuvimos tan cerca... Tú estabas tan sano y lleno de vida, que sigo sin salir de este círculo de dolor y de culpa inexplicable. Si al menos alguien me pudiese asegurar que algun día nos encontraremos y te podré abrazar para pedirte perdón por no haber sido suficiente, por no haber sido "casa" y por no haberte acompañado a las estrellas. Cuánto te añoro!

lunes, 23 de noviembre de 2009

23 de noviembre de 2009 (1 mes y 2 días)

Dicen que hay cosas que no se olvidan en la vida. Han tenido que pasar veintinueve años de la mía para entenderlo, vivirlo y aceptarlo. Y aunque suene a un capítulo cerrado, lo cierto es que no es más que el principio de nuestra historia, el principio de un amor que nunca podrá abrazar ni besar y el de un diálogo que no pasará de monólogo. Porque sí, porque tengo que aceptar que fue real. Aquel día, el más amargo de mi vida, naciste y me despedí de ti de la misma forma en que supe de tu existencia, la misma en que expresé la sensación maravillosa de sentirte por primera vez en mi interior y la misma en que pensaré en ti cada día: con lágrimas.

Siempre creí en la justicia, la divina y la terrena. Basé mi vida en ello y todos mis principios se asentaron en la idea de que las cosas ocurren por un motivo muy justificado.

Con los años, me di cuenta de que la justicia terrena no es más que una gran mentira, como la poesía dulzona de aquellos que eventualmente ocupan esos pomposos sillones situados unos peldaños por encima del resto de los mortales.

En cuanto a la justicia divina, ¿quién iba a decirme que algún día tendría que dudar de ella? Como dirían en el sur, me da coraje compadecerme de mi misma, pero es que pienso en mi propia historia y trato de imaginarme que es la de otra persona y me sigue pareciendo igual de injusto y triste

He sentido de verdad que luchaba, que era capaz de salvar cualquier obstáculo para llegar a ti y que la vida me compensaría a mi por no rendirme y a papá por su bondad, su honestidad y por ser el mejor de los padres (mucho mejor que yo, sin duda).

¿Cómo no recordar esos veintidós meses en que nuestras vidas pasaron de la ilusión a la desesperanza y, finalmente, a la felicidad más absoluta? El día 8 de marzo nos hiciste tan felices que parecía que el corazón nos explotaría de la emoción al ver la rayita del test. Nunca podré borrar esos momentos de mi memoria, como tampoco los ocho meses intensos de embarazo que hemos compartido, vida mía.

Lo superamos todo, mi ángel, todo, pero el final del camino fue demasiado duro para ti. Siento tanto, tantísimo, no haberte podido proteger dentro de mi. Siento tanto que mi propio cuerpo acabara con tu vida. Siento tanto no haberte podido abrazar. Cariño, perdóname por haberte dejado solo en la luz. Te amo tanto que seguir adelante sin ti es la peor de las pesadillas. Me despierto cada mañana y miro el lado de la cama buscando tu cuna. Nunca estás, nunca estarás, pero siempre te tendré en mi.

Hoy hemos vuelto definitivamente a casa, pero me siento como si ya no perteneciese aquí. Aún huelo la sangre en la habitación. No soporto el enorme vacío que has dejado aun sin haber llegado. Y cruzar el umbral sin ti... Te has ido, pero una parte de mi también.

Sí, Xavi y papá deben guiarme y por ellos debo ser fuerte, pero me faltas tanto...

4 de noviembre de 2009 (15 días sin ti)

Hoy hace quince días que nuestras ilusiones se frustraron para siempre. Es difícil incluso de escribir y de contar, pero siento que si lo hago podré liberarme aunque sea por un solo instante de tanto sufrimiento.

El día 20 de octubre fue un día normal. Recuerdo especialmente la tarde, porque había estado preparando nuestro nidito, con la música que había elegido para el parto, hablándole a mi Joel, acariciándome la barriga mientras imaginaba lo cerca que estaba el momento de tenerle entre mis brazos… Cenamos y charlamos un rato antes de subir a la habitación a ver la televisión desde la cama. A las 23 más o menos sentí una contracción muy fuerte y recuerdo que le comenté a mi marido que ya me veía entrando en Acuario y pidiendo la epidural. En pocos minutos, sentí como el dolor persistía y aumentaba, como si estuviera sufriendo un dolor gástrico fortísimo. Le dije a mi marido que se durmiera, que tenía que madrugar. No le quise alarmar porque pensé que era el inicio del parto y que quedaba mucho por pasar antes de emprender nuestro camino a Beniarbeig.

A los pocos minutos, comprobé que dormía y me levanté al baño. De repente, sentada en el wc sentí como se me endurecía la barriga de forma brutal y como mi bebé se movía bruscamente quedando clavado a un lado. Me levanté y me dirigí inconscientemente a su habitación, me senté en el sofá y en los siguientes dos minutos me di cuenta de que todo estaba yendo demasiado rápido. Cuando me incorporé para despertar a mi marido, sentí como si algo se rompiera y una humedad entre las piernas. Me levanté emocionada a la vez que llamaba a mi marido. Pensaba que había roto aguas y en un segundo me pude ver con mi niño en brazos y la felicidad en nuestras caras. Sin embargo, al llevarme la mano a los muslos, descubrí que lo que brotaba de mi cuerpo era sangre. Cuando vi la gran cantidad de pérdida supe que todo había terminado, pero me negué a perder la esperanza. Me senté en el wc de nuevo mientras mi marido, que no sabía la importancia de lo que estaba ocurriendo, llamaba a Acuario. Hablé con Fabio, el matrón que tan amablemente nos había atendido la semana anterior en nuestra visita. Me dijo que podía ir (estaba ya en la semana 36) o dirigirme al hospital más cercano. Cuando colgué sentí el sudor frío recorriéndome la frente y tuve la sensación de que me iba. Acerté a decirle a mi marido que llamara al 112, porque no me podía mover. Cuando traté de asearme, descubrí que la sangré estaba terriblemente coagulada. Cada vez la esperanza se escapaba con más intensidad, ante la mirada asustada de David y esa sensación que todavía conservo de que no podía ser más que una pesadilla.

Cuando llegó el SAMUR y me reconocieron, no dudaron en llevarme al hospital, donde afortunadamente me esperaban. En el mismo pasillo de urgencias me hicieron una eco y oí como el médico decía: “no hay latido, cesárea de urgencia”. De esos instantes de semiconsciencia tan sólo recuerdo cómo mi corazón se rompía en mil pedazos y cómo mi amor de madre me decía que no lo habían visto bien, que mi pequeño no podía haber muerto. Me llevaron corriendo al quirófano y ya apenas recuerdo la mascarilla y cómo me arrancaban el camisón a jirones.

No sé el tiempo que pasó hasta que me despertaron, pero sí las palabras que pronuncié: “mi bebé”. Lo siguiente, el rostro desencajado de mi marido acariciándome la cara como si fuera la última vez y pidiéndome que no le dejara. Yo tan sólo pude repetir “mi bebé”, mientras mi mente trataba de olvidar la realidad. “No hay bebé, cariño, se ha ido. Pero podrás tener más, todos los que quieras”. En ese instante, el mundo dejó de importarme, me quería morir, quería irme con mi Joel… No sé en qué momento perdí la noción de la realidad o quizá la consciencia, pero la siguiente vez que abrí los ojos, me trajeron a mi ángel. Era precioso, con una expresión de paz que me llevó a pensar que todo había sido un sueño y que mi amado hijo dormía plácidamente. Tenía bastante pelo y negro como el de su padre y unos rasgos pequeños y dulces. Quise que me lo acercaran, pero de repente un hilillo de sangré salió de su naricita y me volví loca de dolor. No pude volver de nuevo a aquella realidad y tuvieron que sedarme.

Horas después, estaba en la UCI luchando por una vida que no quería. No sabía lo cerca que estaba de marcharme junto a Joel. La sangre que había perdido, la hipertonía del útero y la salvaje coagulación de la sangre debida al desprendimiento prematuro de placenta, me provocaron un colapso general. Los riñones dejaron de funcionar, no recuperaba los niveles en sangre ni siquiera con las continuas transfusiones recibidas desde el quirófano y la tensión se me había descontrolado durante la intervención.

Fueron tres días de lucha hasta que me estabilizaron y me llevaron a planta. Allí hubo pequeñas complicaciones con la cicatriz, pero en general me fui recuperando bastante a nivel físico. A nivel mental empeoré muchísimo, porque el tener que encarar una realidad que jamás había imaginado vivir me superó por momentos.

Hoy, después de quince días, me levanto y miro el cielo, le digo lo mucho que le amo y empieza un calvario indescriptible. Nunca podré olvidar los ocho meses de felicidad que me dio, la sensación de vida, las ilusiones, los preparativos, el enorme amor que sentía, que siento y que sentiré siempre por él… No puedo soportar pensar que jamás le tendré entre mis brazos, que mis pechos no le alimentarán, que no podré escuchar su voz ni sentir su olor y su calor.

Si hoy sigo adelante es por mi marido y por mi hijo mayor. Ellos me dan la única razón para seguir adelante. Son mi rumbo y se merecen tenerme sana para que la vida se abra paso de nuevo. Ese amor es mi única paz cuando la injusticia del destino me ha quitado a mi pequeño, un bebé que busqué durante dos años y por el que pasé mil obstáculos.

Os cuento mi historia para deciros lo siguiente: es importante el “cómo” y el “dónde”, pero lo que realmente importa es el fin, el tener a nuestro bebé sano en brazos. De no ser por mi decisión de irme al hospital más cercano, no hubiera podido contarlo. El desprendimiento de placenta con final trágico ocurre en 1 de cada 1000 casos y se le considera una incógnita obstétrica, un accidente. Tengo mucha suerte de vivir, pero cada día que pasa siento un enorme dolor por ser yo quien sigue adelante y no mi precioso ángel.

viernes, 16 de octubre de 2009

16 de octubre de 2009 (35+3 semanas)

Esta semana está siendo realmente intensa en nuestro embarazo. Sigo teniendo contracciones y bastantes dolores de espalda, pero llevo un par de días en que no veo la situación como de parto, así que me encuentro algo más tranquila. Intento no hacer casi nada en casa y espero a que esté papá, por si me da la pájara. Y, claro, noto que se me cae la casa encima y me aburro soporíferamente. A veces lo pienso y veo lo absurdo de eso, porque tengo libros para leer, la tele, el punto de cruz... Pero es que no me apetece nada de nada. En fin, me regodeo en mi propia pereza y cansancio.

Cuando hablo de semana intensa me refiero más bien a que el lunes, después de intentarlo todo el puente, pudimos visitar Acuario. Nos atendió un matrón muy joven y simpático llamado Fabio. Le pregunté de todo y me sorprendió su franqueza, además de lo bien que me lo explicó todo. Pudimos ver los dos paritorios y todas las instalaciones. Sentí que estaba en un lugar muy familiar, que ahí estaremos cómodos y podré traerte al mundo rodeada de respeto y cariño. No sólo eso, sino que además noté una enorme seguridad, esa sensación de que todo iría bien. Espero que mis sensaciones al respecto se vean colmadas en el momento en que decidas venir a nuestras vidas.

Otro aspecto que hace realmente especial esta semana, es que por primera vez te muestras tan claramente en mi barriga que papá está enamorado de ella. Aunque no lo diga, lo noto. Le veo la carita cuando nota tus revolcones y se me llena el corazón. Me hace tan feliz que sea así, que te ame tanto como yo y que lo viva de primera mano... Espero que no te adelantes mucho y que pueda saborear este momento (bueno, y yo jejeje).

Con Xavi la cosa es algo distinta, porque no expresa mucho lo que siente al respecto. Él elige el momento y el lugar para hablar de ti, pero sin forzarle ni preguntarle. Y creo que lo mejor es respetarle y darle su tiempo y su espacio. Cuando menos me lo espero, me acaricia y besa la barriga, y es de verdad hermoso, porque sé que es espontáneo. De momento, me sobra.



Bueno, Joel, hasta aquí por hoy. Te quiero.




martes, 6 de octubre de 2009

6 de octubre de 2009 (34 semanas)

Hoy vengo nerviosita perdida, pero con más ilusión que nunca. Esta mañana hemos estado en Acuario para que Enrique Lebrero nos viera. Le he comentado que desde el fin de semana he tenido contracciones dolorosas, pero acababan espaciándose. Me ha estado preguntando y luego hemos pasado a la eco. Te he visto con más mofletillos y con esos morritos tan carnositos que ya me tienen loca. Y la verdad es que me ha dado mucha tranquilidad ver que todo estaba perfectamente,

El gine cree que vendrás antes de tiempo, probablemente a finales de octubre o primeros de noviembre, así que imagínate la cara que se me ha quedado de susto jejeje. Me ha dicho que no me preocupe, que con que llegue a la 36-37, no habrá problemas. Incluso cree que será mejor que mejor. A mi la idea me ha puesto un poco nerviosa, pero reconozco que a estas alturas ya me pueden las ganas de verte en persona.

De vuelta en la consulta, me ha hecho un tacto para comprobar que las contracciones que hemos tenido no hubieran hecho camino aún. El cuello estaba bien y ya cabía una puntita del dedo, pero parece que esto es normal en las multíparas. Aysss pero qué emoción de pensar que ya falta tan poco.

Quiero aprovechar para comentar que mis temores acerca de llevar el embarazo en Acuario van desapareciendo, porque hasta el momento me han mandado toda clase de pruebas. Desde el triple screening, la amnio, analíticas, ecos de alta definición, exudado... Además, en la cita de las 38 semanas me harán monitores. Sé que las cosas se pueden torcer a última hora, pero hasta el momento me siento protegida y que la situación está controlada. No me imagino mejor forma de nacer que en un ambiente de respeto y en el que se esté pendiente de tu bienestar.

Tenemos planeado acercarnos este sábado a Beniarbeig para hablar con alguna matrona y ver el entorno en el que se desarrollará toda la acción, así que espero volver entonces para contarlo por aquí,

Joel, cada vez deseamos más que llegue el momento en que podamos abrazarte. Ahora crece, que te queremos fuertote para que entre los dos podamos hacer realidad este precioso sueño que tuvimos con mucho amor tu papá y yo. Ah, y aquí te espera con muchas ganas tu hermanito Xavi!

sábado, 3 de octubre de 2009

3 de octubre de 2009 (33+4 semanas)

Miedo momentáneamente superado! jejeje. Después de un par de semanas de amargamiento por el tema del miedo al parto, parece que mi mente me ha dado un respiro. O quizá simplemente era el momento oportuno para cada cosa. Me he ido mentalizando de que en la normalidad está el punto medio, en el pensar que todo lo que va a ir ocurriendo en las próximas semanas es lo normal y que todo conduce a ti. Ya no me apena que llegue el momento y empiezo a ansiarlo día a día. Me da la impresión que, de las embarazadas que conozco, siempre me toca ser la última en parir y que eso me hace superar mejor ese ataque hormonal de miedo al dolor. Veo las caritas de los demás bebés y me entran unas ganas enormes de conocerte por fin.

Ahora estoy en pleno síndrome del nido. Creo que voy a volver loco a papá con tanto ajetreo. Y es que no soporto que a estas alturas falten cosas para recibirte. Esta misma tarde he empezado a preparar la maleta para el hospital y no sabes las veces que me he parado a repasar cada cosa y a tocar tu ropita como si estuvieras en ella... Ay que ñoña estoy!!!

Por lo demás, decir que me encuentro fenomenal, ágil y con muchas ganas de hacer cosas. Sobre todo los días en que más me muevo, porque así paso mejor noche y parece que no me afecten las molestias de las ingles y la espalda.

El próximo martes tengo cita con el gine y la eco de las 34 semanas. Probablemente sea de las últimas veces que te vea en una pantalla, así que aprovecharé para mirarte mucho mucho. Aunque eres tan bueno que no me has dado de momento ningún sustillo. Será porque te mueves tanto y con tanta energía que es imposible preocuparse por tu bienestar.

Bueno, mi niño, hasta muy prontito. Crece feliz y sanito, que yo te cuido.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

23 de septiembre de 2009 (32+1 semanas)

Hoy quiero dedicar el post a Xavi, a mi tesorito mayor. El pobre está un poco nervioso últimamente, pero no es para menos, dentro de nada va a compartir cosas que seguro que ni imagina. Supongo que el hecho de tener ya casi cinco años y medio afectará, porque es muy espabilado y siempre ha sido un niño muy adelantado. Sé que se va a dar cuenta de todos los cambios y que los va a asumir un poco a contrapie. No voy a negar que eso me preocupa bastante, porque me apena que, aunque sea por un sólo momento, pueda creer que le queremos menos.

Cada día me confieso más enamorada de esa carita, de esa enorme mirada cristalina y de esa sonrisa picarona que tiene. Nuestro camino se inició con facilidad, fue desearle y venir a nosotros, como el mejor de los regalos en un momento muy dulce de nuestra relación. Llevábamos pocos meses viviendo juntos, pero nos amábamos con una intensidad tan grande que necesitábamos completar las piezas de nuestro particular puzzle.

Recuerdo aquellos primeros momentos con mucho cariño e, incluso, con nostalgia. Necesitamos dos tests para saber que ya teníamos nuestra recompensa en camino. Pero, claro, no todo podía ser perfecto. El embarazo fue difícil, pasando de la amenaza de aborto a la de parto prematuro por un acortamiento del cuello uterino. Y así me vi postrada en la cama más de cinco meses, esperando lo mejor y temiendo lo peor. Me rodeé de la inestimable ayuda y compañía de mi madre, a la que nunca agradeceré bastante los momentos que ha compartido conmigo siempre, dándome todo su apoyo y queriéndome como sólo una madre es capaz de querer. Y, por supuesto, ahí estaba mi amor, el hombre que me enseñó lo que es dar y recibir en la misma medida. David se volcó en mí, en el embarazo, en que todo fuera lo más perfecto posible dentro de nuestras limitadas posibilidades. Gracias a ellos, retengo en mi memoria recuerdos de aquellos meses de espera inolvidables: los juegos de mesa a mi alrededor, sentados en la cama, las charlas de horas, la Navidad rodeada de un enorme árbol y un belén precioso dentro de la habitación, las meriendas allí metidos...

Cuando decidieron ingresarme por la tensión alta, creí que era una liberación, que al fin podría abrazarte y ser realmente feliz. Estuve una semana ingresada hasta que decidieron inducirme el parto. En aquella época, con23 años a mis espaldas, pensaba que había que decir que sí a todo lo que dijeran los médicos. No me informé de nada, hasta el límite de no saber ni qué pasaba con la tensión alta. Estando allí entendí lo que suponían muchas cosas, pero también que no siempre hay que hacer las cosas por protocolo.

Aquel día, el 28 de abril de 2004 por la mañana, me llevaron a dilatación y me pusieron prostaglandinas para iniciar el parto. Apenas un par de horas más tarde, empezaron las contracciones de forma suave. Reconozco que mi umbral del dolor estaba bastante alto y que en ningún momento me sentí morir. Fueron muchas horas de ir y venir para comprobar que el parto se iniciaba. A las 19 horas me dejaron sola en una sala de dilatación con la luz tenue y con la condición de permanecer boca arriba en todo momento, para así no entorpecer el monitoreo continuo al que me sometieron durante horas.

Recuerdo las inyecciones que iban metiendo en el gotero como en un sueño. Cada vez me costaba más abrir los ojos, pero sentía cómo aumentaba la intensidad de las contracciones. Me empezó a invadir una extraña sensación de vergüenza por no ser capaz de mantener la consciencia en un momento tan importante. Sí, me sentía culpable, sin saber que el cocktail que me administraban cada poco era el culpable de mi lamentable estado de semiconsciencia.

A las 22 horas, me dijeron que estaba dilatada de 4 cm, que me rompían la bolsa y que entraría mi marido. Me había dolido tanto la introducción de la tira de prostaglandinas por la mañana, que al ver la varita mágica con la que iban a romper el estado de bienestar de mi bebé, me puse tensa. Tuvieron que sujetarme para poder separarme las rodillas, porque ni yo misma controlaba ya mis nervios y mi propio cuerpo.

Cuando llegó David, me relajé al sentir su presencia y su respetuoso silencio. Al momento, me dieron un consentimiento para la anestesia epidural. Aunque en aquel momento seguía soportando muy bien el dolor de las contracciones, tenía muy claro que quería ponérmela y firmé sin apenas leer nada. De hecho, estaba tan drogada a esas alturas, que poco podía ver con claridad. Y no se hicieron de rogar para ponérmela.

En poco tiempo sentí cómo se me adormecían las piernas y un ligero bienestar en la parte baja del vientre. Así pasaron las siguientes horas, sintiendo las contracciones algo atenuadas, pero sintiéndolas al fin y al cabo.

En un momento dado, sentí ganas de empujar y la matrona comprobó que estaba dilatada 8 cm, por lo que me enseñó a empujar en la posición en que me encontraba. Me concentré en realizar ese trabajo con la mayor de las diligencias, mientras David trataba de acompañarme. Poco podía hacer en ese momento, en que no permití ni una caricia, ni el más mínimo contacto que me distrajera de "mi tarea". Lo que sí recuerdo con emoción son sus escasas palabras ("eres una campeona", "estoy muy orgulloso de ti"...). Creo que fue lo que más fuerzas me dio. El hecho de demostrarle que podía hacerlo, que tenía la fuerza suficiente para superar eso y lo que se me pusiera por delante.

Pasada la medianoche, y ya entrando en el 29 de abril, me llevaron al paritorio. Momentos antes, me habían hablado de una posible cesárea porque temían que mi bebé había perdido bienestar. Obviamente , hubiera aceptado cualquier cosa con tal de que estuviera bien, pero me alegré de que no fuera finalmente necesario. Lo que nadie me quitó fue el miedo de pensar que algo pudiera salir mal y de que se llevaran a mi hijo corriendo. No dejaban de advertirme de que sería muy pequeño y que podía necesitar cuidados al nacer.

David se quedó fuera, sentado y mirando el infinito. Le habían dejado fuera y a mi sola entre tanta gente desconocida. Recuerdo entre nubes que me dio miedo. Me asustó aquel ambiente frío, con luces intensas y el metal duplicando la imagen que siempre soñé idílica.

Pedí la oportunidad de empujar antes de que me metieran la ventosa. Así, esperé a que llegara la contracción, me agarré de las barandillas del potro y empujé con todas mis fuerzas. Lo que no esperaba fue que la ginecóloga se montara encima de mi barriga para "bajar" al bebé. Me impresionó y me bloqueó, no sólo por la violencia que sentí, sino porque Xavi coronó de forma abrupta y la sensación de ahogo fue tan terrible que me convertí en una muñequita llorosa, implorando clemencia y sintiéndome cada vez más pequeña.

En menos de lo que canta un gallo, me colocaron la ventosa y yo me quedé mirando fijamente el reflejo metálico de la lámpara. Apenas recuerdo nada más. Sólo el calor diminuto y cubierto de grasilla encima de mi vientre y el cordón cortito. Ni siquiera se me pasó por la cabeza que "eso" era mi amado hijo. Supongo que el aturdimiento al que me sometieron durante horas fue el detonante de que el momento más feliz de mi vida permanezca en una dolorosa oscuridad.

Lo separaron de mí para reconocerle y en ningún momento me lo dieron en brazos, ni me animaron a darle el pecho... Cuánto lamento que empezáramos así! me siento realmente culpable de no haber hecho lo que realmente deseaba, que era abrazarte y besarte con todas mis fuerzas, darte calor y ser la madre que merecías, Xavi.

Pero quiero que sepas que, aunque las cosas empezaran mal, siempre has sido mi luz, la fuerza de nuestras vidas. Te amo tanto que a veces siento un vuelco en el corazón al ver tus preciosos ojos, cuando lloras, cuando eres feliz, cuando me besas, cuando me abrazas y siento como tu cabecita se encaja en el hueco de mi hombro... Tengo toda la vida para compensar esos instantes que tanto me dolieron y por eso estoy agradecida. Sé que hemos hecho un buen trabajo contigo y que te estamos dando los principios necesarios para que seas una gran persona. Eso no puede fallar, porque siempre estaremos a tu lado.

Vivir esta aventura de cinco años a tu lado ha sido increible y llena de recuerdos y emociones imborrables. Ahora iniciamos una nueva aventura en la que compartirás protagonismo con Joel, pero en la que vuestros nombres aparecerán siempre juntos, como juntos permaneceremos en nuestro hogar feliz. Te amo, vida mía.

domingo, 13 de septiembre de 2009

13 de septiembre de 2009 (30+5 semanas)

Mi querido Joel,

estos días lo he pasado un poco mal pensando en lo poco que queda para que nazcas. Y es que ha pasado tan rápida esta aventura entre los dos, que no puedo evitar sentirme triste cuando pienso que me queda tan poco de sentir toda tu energía en mi vientre, tan poco tiempo siendo sólo mío y cuidando de tu bienestar de esta forma tan íntima. Ahora me ha dado por recordar con mayor intensidad el largo proceso hasta llegar a ti, los momentos tristes, las esperanzas, tantos y tantos instantes que me han llevado a este maravilloso punto en que ya eres una parte importantísima en mi vida y en la de papá y Xavi.

Afortunadamente, va pasando esa sensación a medida que voy colocando tus cositas en la habitación y me doy cuenta de que el fin de todo este proceso es tenerte entre mis brazos, conocernos, darnos ese amor umbilical a través de nuestra piel. Deseo tanto ver tu cara y acariciarte, abrazarte y besarte, sentirte y cuidarte... Quiero que todo siga siendo tan perfecto como hasta ahora y que nunca olvidemos estos meses de inmensa felicidad, para que así algún día podamos contarte cuán importante eres en nuestras vidas.

También quería contarte que el día 7 de septiembre empezamos la preparación al parto por la Seguridad Social. Finalmente, papá no entró, porque era el único papá y le dio un poco de corte jejeje. No entiendo por qué los hombres no se suelen implicar en este tipo de cosas que luego son tan significativas. El pobre se quedó un poco chafado, así que, de ser posible, el mes que viene quisiera ir a la preparación de Acuario, y así él podría disfrutarlo conmigo.

Por cierto, la gimnasia me ha ido fenomenal para aliviar las molestias de las ingles y la pelvis. Lo único es que la teoría es bastante deficiente y muy dirigida a un parto medicalizado. Como sabes, voy a recibirte de la forma más natural posible, siempre que nuestra salud lo permita y las cosas se desarrollen con total normalidad (que no tiene por qué ser de otra forma, no?). Reconozco que, a medida que se acerca el momento, siento un poco de temor ante lo desconocido y me recorre la estúpida idea de que no pueda aguantarlo. Luego pienso en el parto tan duro de Xavi y me doy cuenta de que tengo fuerza para afrontarlo, no sólo física, sino emocional y de sacrificio. El hecho de que seas mi pequeño milagro cuando pensaba que no lo lograría ayuda mucho en este punto. Y, por supuesto, el apoyo siempre incondicional de papá, que me demuestra día a día lo afortunada que soy de tenerle a mi lado.

viernes, 4 de septiembre de 2009

4 de septiembre de 2009 (29+3 semanas)

Ufff cuánto tiempo sin decir nada por aquí!!! no tengo perdón, porque mi idea era contar a menudo lo que sentía en el embarazo... En fin, intentaré resumir lo que hemos vivido en este mes y medio.

El mes de agosto ha sido cortísimo, no sé si por las vacaciones, por el viaje a Huelva, por los estudios o qué. Me siento un poco triste viendo cómo pasa el tiempo de rápido. No sabes, hijo, cuanto te echaré de menos ahí adentro. Cuando te mueves, me siento muy felizzzz! además, algo realmente anecdótico: cuando pienso en ti me da sed jejeje. Así que, claro, no dejo de beber y hacer pipí.

Es estupendo poder decir que todo evoluciona tan bien. Tanto tu salud como la mía están al cien por cien y por eso creo que el calendario corre demasiado deprisa. El gine, Enrique, me ha dicho que disfrute del embarazo y es lo que trato de hacer, recoger en mi mente para siempre esta sensación de paz y de felicidad.

En cuanto a Xavi, decir que está pasando una temporada un poco mala. No para y empieza a mostrar expresiones de nervios y rabietas incontenibles. No se le puede decir nada sin que se enfade, llore, patalee e, incluso, responda de malas maneras. Nosotros tratamos de canalizar su ira y de no ser ni demasiado duros ni blandos, pero cuesta la misma vida. Yo me siento un poco mal, porque con lo pesada que me voy encontrando cada vez tengo menos ganas de lidiar con este tipo de reacciones. Le miro y siento pena al pensar que todo sea fruto de la novedad que tú supones en nuestras vidas. Hemos hecho lo posible para que no se sienta desplazado, pero es inevitable que note cercano el día en que tenga que compartir su trono. Le quiero tanto que no paro de besarle y achucharle, como si necesitara transmitirle la tranquilidad de que siempre seré su mami.

Por otro lado, quería contarte que casi tenemos todas las cositas para ti. La habitación ha quedado preciosa. No vas a dormir ahi, pero me hace ilusión que tengas al menos tu rincón personalizado donde bañarte y cambiarte. Al principio, dormirás en nuestra habitación y, cuando pases a tu camita, lo harás en la habitación de Xavi. Papá te ha pintado la cunita y la cómoda de lima y turquesa. Tus cositas están lavadas y guardadas. Y ya sólo nos faltas tú! pero no tengas prisa, que aún te necesito conmigo. Te amo, bebé.

martes, 21 de julio de 2009

21 de julio de 2009 (23 semanas)

Este mes ha sido bastante tranquilo, no me puedo quejar. Me estás dando un embarazo maravilloso y siento como en mi va sanando el recuerdo de la espera de Xavi, en la que siempre estaba sufriendo por su bienestar. Y, claro, soy inmensamente feliz, hasta el límite de la tontería jejeje. Todo me hace ilusión, todo me apetece y todo me arranca una sonrisa. Para mí es novedad el poder salir a pasear y presumir de barrigota, el poder moverme con facilidad, el sentirme bien, el disfrutar de todos los aspectos del embarazo con Xavi... Qué bonito está siendo todo! tener a tu hermano al lado, interesándose por todo, involucrándose en los preparativos, me hace sentir completa. No sabes cómo se refleja todo esto en mi cara, hasta yo me veo guapa jajaja.

Pronto iremos a Huelva a pasar unos días de vacaciones. Estamos todos emocionados por poder compartir un poco de ti con la familia. Además, es una prueba más para mi, para comprobar que todo marcha así de bien.

Y si tengo que hablar de molestias, poco puedo decir: tensión y azúcar, perfectos; nada de hinchazón; apenas tengo náuseas; se acabó el estreñimiento; había perdido 11 kilos, de los que he recuperado uno en lo que llevo de segundo trimestre; y lo único malo, las molestias en las ingles, debido a la hormona relaxina, pero que alivio gracias a los ejercicios en la pelota suiza.

Cositas que hemos comprado:
- Cochecito Casualplay Vintage Match2 en azulón y negro.
- Bañera de tijera de Jané.
- Capa de baño, pechito, chupetera, bolsita para bibe en beige y para bordar a punto de cruz.
- Baberitos a punto de cruz.
- 2 bodies de 1 mes.
- 7 pijamas de 1 mes, tipo pelele.
- 4 juegos de sábanas de cuna.
- Neceser regalado por tu prima Silvia.
- Cuna de viaje extra.

Cositas que ya tenemos:
- Bastante ropita de Xavi.
- Columpio de bebé Acuario de Fisher-Price.
- Silla grupo 0+.
- Cómoda cajonera con cambiador (la estoy lijando para pintarla de colores)
- Cuna (también le estamos cambiando el look)
- Cuna de viaje de Graco.

Cosas que nos faltan:
- Canastilla con las cosillas del baño.
- Tummy Tub.
- Colcha y protector de cuna (creo que te lo regalará tu tía Ana)
- Bolso para la clínica.
- Pañales de tela (los haremos nosotros con la ayuda de la abuela Carmen), porque hemos decidido seguir con la crianza natural.
- Fular o mei-tai.

Me faltan más cosillas, pero estas son las que más me interesan de momento. Además de que, por supuesto, tendremos que comprar más ropita interior de invierno y ropita, porque Xavi nació casi en verano y no dispongo de muchas cositas de primeras tallas.

Ayssss cuánto queda por hacer y qué poco para que nazcas... Te quiero, mi pequeño Joel.

jueves, 25 de junio de 2009

25 de junio de 2009 (19+2 semanas)

Hola, peque!

Menuda nochecita me has dado ehhh. Toda la noche pateándome. Parecía como si fueras el doble de grande. Pero, eso sí, me da una tranquilidad que te hagas tan presente, que incluso te agradezco las malas noches.

Por lo demás, estoy genial. Aunque da un poco de miedo decirlo, pero es así. El azúcar lo tengo más bien bajo, lo cual me hace sentir bien conmigo misma, porque veo que controlo la situación. No tengo hinchazón y siento mucha energía y agilidad. Así que mejor no podía empezar en verano. Sólo espero que sigamos así, que lo peor del calor todavía ha de llegar.

Ya te hemos comprado algunas cosillas: una capa de baño, un pechito, una chupetera y una bolsa para los bibes para bordar a punto de cruz, un baberito que ya te he bordado con el nombre, dos bodies y tres pijamas calentitos. Además, tu prima Silvia te ha comprado un neceser. Está tan ilusionada y es tan guapa...

La verdad es que estamos todos deseando que llegue noviembre. Lo único que me tiene un poco triste es que papá no está muy implicado, pero supongo que cuando empiece a ver la tripota moviéndose de lado a lado cambiará y será esa lapita que a mi tanto me gusta jejeje.

Y Xavi no deja de preguntar cuándo vendrás. Anoche me dijo que te echaba de menos fuera. Me dio la risa de ver lo mucho que entiende este pequeño sabio. Pronto estaréis juntitos y podremos disfrutar de vuestras trastadas.

A ver si pongo una nueva fotito de la barriga mañana, junto a la eco de las 20 semanas.

miércoles, 17 de junio de 2009

17 de junio (18+1 semanas)

Creo que esta es la primera vez que escribo tranquilamente, con la misma felicidad o más que al principio, pero con una inmensa paz. Sí, habrás adivinado ya que la razón de mis palabras es que los resultados de la amniocentesis han sido excelentes: vienes sano y te llamas Joel. Nunca pensé que llegaría este momento, después de tanto andar hacia ti y nunca ver ni siquiera un resquicio de luz. Ahora veo ya tu silueta e intuyo que vas a tener una enorme personalidad, como tu hermano.

Cuando llegamos al hospital, nos latía el corazón tan fuerte que temía que el resto de la gente que nos rodeaba lo notara. Podía sentirlo en mis oídos y en la expresión de la cara de papá. Xavi estaba dormido en sus brazos, pero ya se movía inquieto, como si le transmitiéramos el nerviosismo. Recuerdo que el sobre con el resultado se resistía y que al principio del informe ponía datos que no entendía en absoluto. Finalmente, al final de aquel maravilloso papel se leía "normalidad numérica en los cromosomas ........." y lo que ya sabíamos desde la eco de la amniocentesis: "sexo fetal varón". Me abracé a papá con las lágrimas que tanto había contenido y estallé por fin. Fue el mejor abrazo de toda mi vida, el más intenso y reconfortante. El pobre no lo había leído y no sabía si tomarlo bien o mal. Me preguntó lo que ponía y apenas pude coger el suficiente aire para decirle "Joel está bien, está sano". Xavi se puso a llorar cuando vio nuestras lágrimas y tuvimos que explicarle lo que es llorar de alegría (creo que sigue sin entenderlo jejeje). Lo que sé es que las lágrimas de papá me mostraron esa parte de él que tanto amo, esa capacidad generosa de darse como es, sin temor a lo que piensen de él por ser una persona sensible. Eso es lo que más me enamoró y lo que quiero que aprendáis de él, porque tenéis a un padre excepcional.

De la amniocentesis nos hemos recuperado como campeones, en buena parte por los estupendos y amorosos cuidados de los iaios, que han sido junto a papá los pilares de mi propio ánimo. De nuevo, tal y como hicieran cuando me puse malita en el embarazo de Xavi, me han demostrado que no puedo tener mejores padres y amigos que ellos dos. Desde aquí, un beso enorme para ellos. Os quiero!

Aquí dejo la eco de las 16+3 semanas:

Y ahora la foto de mi barrigota, que me parece mentira viéndola en foto jejeje:


Un beso, mi pequeño Joel.

Mami

martes, 2 de junio de 2009

2 de junio de 2009 (16 semanas)

Parece que en los últimos tiempos no encuentre el momento de escribirte. No pienses que intento olvidarme de ti, ni mucho menos. De hecho, estás en todos mis pensamientos y en todos mis sueños. Creo que no me atrevo a escribir mis sentimientos por miedo a que no estés nunca para leerlos, o por temor a que la magia que invade mi cuerpo y mi mente desaparezca.

Desde la última vez han pasado unas cuantas cosas. Empezando por los problemas laborales, que me han obligado a dejar mi puesto, hasta los quebraderos de cabeza que hemos tenido a la hora de decidir definitivamente el hacer la amniocentesis. Sí, la vamos a hacer para saber cómo eres, quién eres y, si puedes llegar a ser.

Te preguntarás "quién eres tú para decidir si debo vivir?". Y, a pesar de que mis convicciones eran distintas, me hago la misma pregunta día tras día, con una intensidad insoportable. Es muy duro oir las opiniones de los demás y aparentar tranquilidad y dominio de la situación. Hace un mes, te amaba ya (eso desde el puro principio, desde la búsqueda), pero el hecho de no sentirte dentro hacía más fáciles las cosas. Hubiera tomado la decisión con el mismo pesar, pero quizás con menos cargo de conciencia. Sin embargo, hoy, en un momento en que tu vida es parte inseparable de la mía y en que mi día a día está impregnado de tu presencia, no puedo borrar de un plumazo tanto amor, tanta ánsia de abrazarte y acunarte. No sé en qué punto mi corazón se ha impuesto a mi razón, pero no veo que haya marcha atrás. No obstante, a menos de una semana de dar respuesta a tanta incertidumbre, me someto a la ciencia y rezo por ti, por nosotros. Mi instinto de madre me dice sin cesar que estás sano y a esa certeza me rindo, vida mía.

miércoles, 6 de mayo de 2009

6 de mayo de 2009 (12 semanas)

Hola, mi pequeñín. Siento llevar tanto tiempo en silencio, pero es que parece que la tranquilidad no puede acompañarme en ningún momento.

Primero, con las náuseas, que me han estado dando una buena. Luego, la "curva", que nos dio alterada y por la que me ha tenido que ver el endocrino. Y aquí me tienes, con una dieta que es demasiado para mi normalidad, con la obligación de sacarme los niveles de azúcar seis veces al día y con un estrés considerable por todo ello. Y, por último, y no por ello menos grave, el triple screening, que nos ha dado un mazazo imposible de ignorar. Ayer me dijeron que tenemos 1:220 para síndrome de Down. Y yo no quiero ni pensar en que eso te pueda pasar. Me duele tanto no saber qué será de nosotros...

El próximo día 5 de junio, me harán la amniocentesis y trataremos de que nos hagan el Fish, con lo que en tres días nos darán el resultado de los cromosomas que interesan para el Síndrome de Down y el sexo. Qué penita que no pueda descubrir lo que eres en una simple eco, sin tener que pasar por todo este infierno y la incertidumbre que tanto nos duele.

Si sólo fuera por mi, ni siquiera me hubiera prestado a hacerme la amniocentesis, pero debo pensar en Xavi, que no puede decidir con apenas cinco años si va a asumir la responsabilidad de cuidarte cuando nosotros no estemos. Te amo, con desesperación a estas alturas, con dolor cuando pienso en que dentro de un mes te puedo perder, y con una enorme esperanza. Nunca dejaré de tener fe, ni dejaré de sentirte algo mío, pase lo que pase. Tú siempre serás, siempre.

domingo, 5 de abril de 2009

5 abril de 2009 (7+5)

Hoy es domingo y, a pesar del buen tiempo que luce, no hemos salido. Estamos preparando las maletas para ir a Huelva. Este viaje sabe a algo especial por muchos motivos.

En primer lugar, el hecho de que viajamos con los tíos y primos, vamos a ver cosas que hace tiempo no veíamos. Por ejemplo, estoy deseando llegar a Sevilla y a la Plaza de España. Allí nos enamoramos papá y yo. Parece que fue ayer y han pasado más de seis años. Qué bellos recuerdos y cuánto camino andado para darnos cuenta de que aquello tan fuerte ha crecido y se ha convertido en millones de segundos entre nosotros y dos vidas, la de Xavi y la tuya. Y, si cabe, siento que más nos amamos, a través del tiempo y de los obstáculos.

En segundo lugar, porque vamos a revivir el momento en que supimos que crecías en mi al recibir las felicitaciones de nuestros familiares y amigos de allí. Me hace tan feliz... Este sueño es el dos personas que han luchado mucho y han llorado más aún pensando que eras un imposible.

Bueno, que no me quiero poner triste ahora... Poco a poco mejoro de las náuseas, parece que el Cariban me hace algo, porque sino no sé qué hubiera hecho. Aunque no estoy al 100% me apetece hacer caso omiso de las dichosas náuseas y vivir cada segundo como si fuera el último. Quiero grabar a fuego estos exquisitos momentos y que no pasen nunca, aunque sólo queden en el recuerdo y en este blog que con tanto cariño escribo.

Finalmente, tengo que repetir la curva de la glucosa en su versión larga, pero eso será el día 16, así que mejor no lo pienso mucho. Es una prueba desagradable, pero cuando pienso en tu bienestar, todo es poco.

Cada día pienso en cómo serás, en las semanas que faltan para verte de nuevo. Me crea un poco de ansiedad no saber a ciencia cierta cómo van las cosas por ahí adentro jejeje, pero rezo para que sigan los ritmos normales y tu corazoncito esté ya latiendo. Lo único que noto es que tengo un poquito de barriguita y que ciertas prendas ya me molestan. Me hace ilusión que te hagas notar :) .

Bueno, espero poder escribir pronto y contarte qué tal el viaje. Te quiero, bebé.

miércoles, 1 de abril de 2009

1 de abril (7+1)

Buenas noches, avellanita jejeje (como he tardado tanto, has crecido).

Estos días no he tenido muchas ganas de escribir, porque las náuseas llevan algo más de una semana siendo realmente insoportables. Apenas me dejan comer y llegan a agudizarme el olfato hasta el punto de que no soporto a ningún fumador cercano, ni siquiera a nadie mascando chicle... :s (lo sé, como una verdadera cabra).

Ayer me hice el test de O'Sullivan, la famosa prueba llamada "curva de la glucosa". Y acabé hecha unos zorros, con unas náuseas, un malestar, un mareo y un no saber ni cómo ponerme, que es difícil de describir. Salí directamente a casa de la iaia y me acosté allí hasta que se me pasó esa sensación desagradable.

Y hoy ha pasado lo peor: me ha llamado Mª José, la matrona que lleva nuestro embarazo, y me ha dicho que la prueba salió alterada y que me tengo que repetir la versión larga de la misma. Ello consiste en llegar, tomarse de nuevo el líquidito infernal y pasarme tres horas y media allí, mientras cada tanto me pinchan para sacarme muestras de cómo mi cuerpo asimila la ingesta masiva de azúcar. Reconozco que las hormonas me han jugado una mala pasada, porque me he derrumbado y no podía dejar de llorar. La iaia me ha hecho una prueba de azúcar con su aparato de medición y los niveles eran bajos (78), sobre todo teniendo en cuenta que acababa de comer, poco como siempre, y después del tremendo sofocón de momentos antes. En fin, que me quedo más tranquila hasta que me lo repitan. A ver si tengo suerte y me pueden hacer la prueba antes de irme a Huelva.

Sí, se me olvidaba contarte que el martes 7 de abril nos vamos a ver a la familia de Huelva. Espero que el viaje lo pasemos bien, porque después de los días que he pasado ya no me fío ni de eso jeje. La novedad del viaje es que vienen la tía Ana, el tío Carlos y los tetes. Nos hace a todos muchísima ilusión. Con suerte, nuestros planes se podrán cumplir. Tenemos un montón de cosas pensadas: ir a Sevilla, al Rocío, a Portugal, a Ayamonte... Y, por supuesto, disfrutar de la familia, porque ya no creo que les veamos hasta el veranito, cuando ya te harás notar en mi vientre :).

Mañana espero tener un momento de paz para contarte las cositas que tengo pensadas para ti y los planes que estamos haciendo papá, Xavi y yo.

Besitos

miércoles, 25 de marzo de 2009

25 de marzo de 2009 (6+1)

Hoy estoy como adormilada y no sé si es porque me he relajado o porque en una semana las cosas han cambiado mucho. Lo que no cambia es el estado de eterna felicidad que nos rodea. Sólo me veo alterada por el enorme y desaconsejable estrés de los últimos días. Poco a poco tendré que ir cediendo y dejando ciertos trabajos que no me compensan. Necesito más tiempo libre para descansar, para acunarte aunque sólo sea en mi mente y para pensarte.

Ayer al fin fuimos a la consulta del gine y pudimos verte en la ecografía. Enrique no es muy dado a triunfalismos y nos insistió repetidamente en que era pronto, en que a lo mejor no se veía bien y, sobre todo, en que hasta superar la selección embrionaria del primer trimestre, no podemos lanzar las campanas al vuelo. Pero sé que lo conseguirás, que vienes muy sano (sí, parece ser que eres uno ufff) y que en noviembre a más tardar estarás en nuestros brazos, porque en nuestras vidas ya estás desde el minuto cero.

Xavi nos acompañó y estaba muy feliz de verse incluido en todo este torbellino. ¿Cómo no iba a ser así? si es nuestro amor. Aunque él cree en su fantasía infantil que vas a nacer ya mismo.

Bueno, aquí te dejo una fotito de recuerdo:

jueves, 19 de marzo de 2009

19 de marzo de 2009

Hola, lentejita! porque ya has crecido un poquitín y lo de granito de arroz quizá está desfasado jajaja.

Hoy es un día muy especial, porque no sólo es el día grande de las Fallas, sino que además es el 37º cumpleaños de papá y el Día del Padre (esto último ya descubrirás que es más una estrategia comercial que otra cosa, pero a papá le hace ilusión que le felicitemos ;) ). Como no se decidía con lo que quería, al final fue y se compró el regalo él mismo :S: la guitarra, la pistola y la estación de carga de la Wii.

Al no atrevernos a ir a Valencia a ver las fallas y la mascletà, lo hemos visto por la tele. Cual ha sido nuestra sorpresa cuando en el parque enfrente de casa nos han puesto nuestra propia mascletà. Me ha hecho mucha ilusión poder percibir ese olor de la pólvora que tantos recuerdos maravillosos me evoca.

Mi cuerpo empieza a cambiar, sin prisa pero sin pausa. Los pechos me duelen una barbaridad. Mañana tendré que ir a comprar sujetadores nuevos. Además, me he levantado un poco irritada, como si las hormonas me estuvieran agriando el carácter... Menos mal que tu papá es el mejor de los maridos, porque para aguantarme hoy hay que tener muuuucha paciencia. Se lo compensaré.

Te confieso que estos últimos días sufro mucho por ti, me da un miedo horrible que no estés bien y que cuando vaya al gine no te vea en la ecografía. Sé que es una tontería, porque en mi fuero interno sé que te veré muy bien, tu corazoncito latiendo con muchísima vida y mi cuerpo acunándote con mucho amor.

Bueno, mi cielo, te dejo por hoy, nos vamos a tomar un heladito a tu salud.

Paty, semana 5+2

lunes, 16 de marzo de 2009

16 de marzo de 2009

Estos días no sabía muy bien qué contar y me he esperado a poder decir algo que luego merezca la pena recordar.

En cuanto a los síntomas, decir que sigo igual. Algún mareo, náuseas de vez en cuando, pero muy leves, molestias en el vientre... Vamos, nada que ver con el embarazo de tu hermanito, que a estas alturas ya me llevaba por la calle de la amargura con los vómitos jejeje. Eso sí, esta vez tengo los pechos hinchados y más grandes.

Como todavía no me lo creo, me he hecho otro test y ha sido increible lo rápido e intensamente que se ha marcado la segunda rayita. Soy tan feliz! De repente, se me ha pasado por la cabeza la nada despreciable idea de que no seas un granito de arroz, sino dos :O. Me ha hecho gracia el miedo en el cuerpo que se me ha metido. Y es que no pasan los días, tengo unas ganas de ver la primera eco y conocernos oficialmente...

El sábado me compré la primera prenda premamá por puro capricho. Sé de gente que cree que es una tontería tan pronto, etc, etc. Pero sabes qué? me da igual, porque me he ganado esta inmensa felicidad a golpe de sufrimiento y de meses de desesperación. Ahora toca lo bueno y voy a vivirlo con la misma intensidad con la que lloraba al digerir que nunca lo conseguiría. Y eso solamente lo entiende aquel que lo ha pasado.
Bueno, casi se me olvidaba ponerte la fotito:
A que es precioso? más bonito será cuando te luzca en él :D.

Papá, Xavi y yo salimos de paseo ayer, el tiempo estaba estupendo, con una temperatura muy agradable y un ambiente fallero que me recordó a la infancia, cuando no paraba en toda la semana y me lo pasaba de fábula con mis amigos.

Xavi iba montado en su bici de ruedines y papá y yo cogidos de la mano, como si entre nosotros no hubiera pasado el tiempo. Le miro y sigo viendo a mi gran amor, mi compañero, la persona que más me comprende del mundo y el apoyo más grande que he sentido en la vida. Hemos pasado tantas cosas para alcanzar este punto de borrachera emocional... Mientras paseábamos se alternaba una caricia, un beso, una palabra de amor y muchos sueños de futuro. Qué receta tan rica, verdad? Mi bichito, te espera un hogar muy feliz.

Ya estamos volcados en ti, en tus cositas, en tu ropita, en la habitación y en cómo queremos recibirte. Sí, a pesar del miedo, de este sentimiento de terror al dolor con el que crecemos y de las opiniones de los demás, te vamos a traer a este mundo con la fuerza de las entrañas, con la fortaleza que me ha dado saberte mío y con la intensidad de mi esencia mamífera. Y cuando al fin te reciba en mis brazos y sienta tu calor y tu olor íntimo e inconfundible, empezará una etapa nueva. Así de importante eres ya, sin importar el tamaño de tu cuerpecito.

Te quiero, mi vida.

Paty, 4+6

viernes, 13 de marzo de 2009

13 de marzo de 2009

Hoy he tenido un día bastante pesado de trabajo en la tienda del tío Javi, así que te escribo en la camita y con bastantes dolores por todas partes. Siento de verdad haberte metido tanta caña. Ahora tengo miedo de haberte hecho daño con tanto ir y venir y me va a costar incluso dormirme. Sigo obsesionada con la idea de que en cualquier momento me pongo a manchar y te pierdo. Sé que esas cosas no se deben ni pensar (y mucho menos escribir), pero es lo que siento en este momento y necesitaba contártelo.

Menos mal que ahora tengo unos días de vacaciones por delante para disfrutarte y poner en orden las cositas que Xavi te presta. Tengo unas ganas locas de empezar a comprarte cositas, pero mientras no te veamos y nos cercioremos de que estás bien, no podemos :(.

Pienso en ti constantemente y sigo dando gracias por el milagro de la vida, por tenerte conmigo. Ahora me voy a dormir un poquito, mi vida, descansa tu también y no dejes de crecer.

Un beso, mi granito de arroz.

miércoles, 11 de marzo de 2009

11 de marzo de 2009

Esta semana está siendo tremendamente especial. La noticia de que estás en camino ha sido una inyección fortísima de energía positiva en casa y parece que las cosas van cambiando para mejor. Además, tu madrina, Ainhoa, me ha llamado para decirme que va a tener un bebé, un amiguito para ti. Qué casualidad! váis a ser de la misma quinta :)!

Para mi es increible poder compartir esta maravillosa experiencia con mi mejor amiga, poder contarnos cómo nos va, nuestros síntomas, nuestras emociones... Estas hormonas que me tienen emocionada todo el día...

He tenido un día de tregua con los síntomas, pero lejos de alegrarme por ello, me ha dado miedo. Es como si necesitara esas molestias para cerciorarme de que sigues ahí, de que no te perderé. Será posible que ya te quiera tanto??? No quiero que pase rápido, tal vez sea un poco rara, pero es que siento la necesidad de saborear este momento, de que seas parte de mi y no nos separemos nunca.

Por otro lado, me siento un poco culpable, porque veo a Xavi y me doy cuenta de las cosas que nos perdimos por motivos idiotas. Sin embargo, el amor que siento por él es tan especial y único que sólo con un abrazo y un millón de besos cada noche antes de dormir, me hace sentir la mejor madre del mundo. Y es que es tan especial, tan lleno de vida y tan sabio... Hoy ha venido y me ha dado un besito en la barriguita y me ha transmitido tanta ternura y tanta cercanía que he sentido como si él también estuviese latiendo dentro de mi, como tú.

Estoy segura de que seréis excelentes hermanos y que siempre seréis un apoyo el uno para el otro. Ayer Xavi decía que te cuidaría y que nunca os pelearíais :p y papá y yo nos miramos con cara de diversión a la vez que de sorpresa por lo mucho que entiende nuestro chiquitito grande.

Todos comentan que estoy muy guapa, que seguro que eres una nena, pero yo creo que eres otro nene. Realmente no me importa, mientras estés bien ahí dentro del nidito de mami. Si fueras una niña, entonces te llamaremos Judith y, si eres un niño, de momento hemos elegido Erik, pero está por decidir. Qué ganas de poderte llamar por tu nombre! Y aunque el blog lo escriba en español, te voy a hablar desde el principio en inglés. A ver papá cómo se las apaña jejeje.

Bueno, te dejo por hoy, que sino mañana no tendré nada que contarte. Mil besos, mi granito de arroz.

martes, 10 de marzo de 2009

10 de marzo de 2009

Hoy me encuentro un poco revueltilla, pero al menos he podido descansar toda la noche, aunque el papi tenía el turno de noche... Me da un poco de pena que haya coincidido así, porque en este momento lo que más me apetece es estar a su ladito, darnos amorcito y disfrutar de las nuevas ideas y de nuestro proyecto en común: tú, nuestro bebé.

También noto desde hace unos días que tengo cambios de humor, sobre todo porque pierdo la paciencia con una rapidez pasmosa. Es como si me quisiera sumergir en mi misma y me enfadara con cualquiera que quisiera sacarme de ese ensimismamiento. Supongo que necesito asimilar que estás conmigo, que al fin he cumplido mi sueño.

Papá y yo soñamos con el momento de cruzar la puerta de nuestra casa contigo en brazos. Será precioso poder mostrarte nuestro hogar y verte crecer al lado de nuestro primer amorcito, Xavi, que tantas ganas tiene de verte.

Hoy he llamado al médico, a Enrique Lebrero, para que nos muestre por primera vez tu imagen. No me puedo imaginar lo emocionante que será verte y ver cómo tu hermano alucina con Judith/Erik (que creo que son los nombres definitivos, pero quién sabe jejeje). El día 24 de marzo de 2009 espero verte latiendo feliz y bien enganchado en mi útero. Te quiero, mi pequeño granito de arroz!

lunes, 9 de marzo de 2009

8 de marzo de 2009

Esta mañana me levanté con la idea fija de hacerme un test de embarazo, puesto que llevo días sospechando y haciéndolos a escondidas. Me preocupa crearme y crear en David una falsa esperanza, por lo que intento mantener en secreto mis dudas.

Ya en el cuarto de baño y con la tira en la orina, me veo sorprendida por David y Xavi, que esperan con ansiedad el resultado del test. De repente, se me pasa por la cabeza que quizá me dé mala suerte que tantos ojos se posen en mi prueba. Ahora me parto pensándolo, pero en ese momento lo tenía clarísimo.

Al cabo de unos instantes, miro la tira y veo tan sólo la dichosa raya de control, siento la conocida sensación de derrota y dejo abandonado el test sobre el lavabo. Le digo a David: "no pasa nada, me lo esperaba", mientras vuelvo a echar un último vistazo y veo una ligera sombra que amenaza con encender de nuevo la llama de la esperanza cuya mecha tan rápidamente prende en aquel que sueña con imposibles.

David la mira y sonríe, me siento reconfortada de saber que no sufro alucinaciones. Pero no es suficiente, necesitamos saber que es un sí rotundo para poder gritarlo a los cuatro vientos... En ese momento, recuerdo que en internet leí que los tests de ovulación positivos a estas alturas podían indicar embarazo, porque el cuerpo en los primeros días de embarazo produce hormona luteinizante para alimentar el cuerpo lúteo u óvulo fecundado en su viaje por el útero para su correcta implantación. En fin, no me lo pienso dos veces y repito la acción con el test de ovulación: positivo!

No contentos con el resultado, me repito el test de embarazo y ahí se ve claramente la segunda raya, muy tenue, pero raya al fin y al cabo. Qué graciosos teníamos que parecer mirando la tira desde todos los ángulos y con todas las luces para convencernos del todo... Y, claro, ¿cómo plantearse la sola idea de callar? imposible, han sido demasiados meses y demasiados bajones como para no disfrutar del enorme placer de contarlo a nuestros seres más queridos.

La madre de David se ha puesto como loca de contenta, me ha hecho llorar de la emoción. Todas las reacciones han sido de tanta alegría por nosotros y por nuestro sueño, que es difícil describir el día de hoy. A mis padres les escribí una carta como si el remitente fuera el bebé y se la di en la comida que habían organizado con sus amigos. Uffff menuda emoción contenida, cuantas felicitaciones y brindis deseándonos lo mejor. Cuanto amor cuando miraba a mi marido, a mi compañero del alma, lleno de orgullo y de emoción. EMOCIÓN, esa es la palabra que mejor define el día de hoy. Ninguno de mis sueños ha llegado ni de lejos a la altura de este maravilloso día en que me he dado cuenta de que creces en mi interior. Y hoy, día de la mujer, confieso que te amo, que aunque ni siquiera te haya visto eres junto a Xavi el mejor de nuestros logros. No quiero despertar de este sueño jamás.

Voilà!

Parece que cuando uno menos se lo espera, llega su recompensa. Después de tres ciclos de tratamiento sin éxito, llega el cuarto y, con él, la realización de mi sueño más dulce: el segundo embarazo.

Del tratamiento poco puedo decir, más que darle las gracias por traerme esta oportunidad que espero llegue a buen puerto. Pasé pocos efectos secundarios, sobre todo en los últimos intentos. Apenas recuerdo algún malestar y más acné del normal, así como un ligero aumento en la intensidad del síndrome premenstrual.

Los dos primeros meses tomé 75 mg, es decir, pastilla y media. En los dos últimos tomé dos pastillas. Y con esa dosis conseguí mi positivo.

A partir de ahora, este blog va a cambiar un poquito y se va a convertir en un homenaje a mis seres queridos, desde mi lentejita hasta mi niño precioso. Aquí empieza la aventura de repetir maternidad.